Convertir cualquier anécdota por pequeña que sea en una amenaza grave.
Esto significa, en mi opinión, que cuando un político por ejemplo, da un discurso dice algo que más tarde se
convierte en una amenaza para otro y se contradicen todo el tiempo, pero no demuestran lo contrario para ver quien se equivoca y y quien no, por eso nunca responden de forma clara las cuestiones que se les plantea en cada momento.